Destete, el momento clave

“Hola, soy Laura y hace tres meses que Marco y yo dijimos adiós a la lactancia.”

Sé que más que una frase relacionada con la lactancia parece la frase que se enunciaría en una sesión para desintoxicarse de algo pero no se me ocurre una mejor manera de dar comienzo a uno de los posts más sinceros que escribiré (probablemente) en toda mi vida. Hay quien dirá – la lactancia no es una intoxicación – y no podría estar más de acuerdo. En cualquier caso, es cuanto menos adictiva aunque hay momentos en los que deseas ponerle fin. Es clara y oscura. Es mágica y a veces endiablada. Es la mayor combinación de antónimos que se me puede ocurrir. Es la montaña rusa con más “loops” que subiré en mi vida. Es mi experiencia, mi vivencia y por eso es tan personal. Es todo lo que nadie me contó que sería y a pesar de todo juro que la repetiría una y mil veces.

Mi gente sabe que he pasado por muchos altibajos durante los 11 meses que ha durado nuestra lactancia. He tenido mastitis, perlas de leche, grietas, … Aún así, estoy convencida de que ha merecido la pena y me alegro muchísimo de no haber tirado la toalla.

Hay quien apuesta por alargar la lactancia hasta que el bebé tiene dos, tres o más años; hay quién quiere instaurar la lactancia materna exclusiva pero por múltiples factores no es viable llevarla a cabo y hay quién desde un primer momento decide que eso no es para ella. Todas las situaciones son igual de respetables y deberíamos empezar a dejar de atacarnos entre nosotras juzgando lo que cada binomio decide. Sí, binomio; no olvidemos que la decisión siempre implica a la mamá y al pequeño, pero de eso hablaré más tarde.

Es hora de que dejemos de sentirnos mal o culpables por tomar una determinación, independientemente de cuál sea. Con la decisión que tomamos hay una razón aparejada, por ello lo decidido siempre es la mejor de nuestras opciones.

En situaciones en las que a lo largo de estos 11 meses no podía más, momentos en los que consideraba que estaba al límite de mis fuerzas, hablaba con amigas para saber cómo afrontaron ellas su lactancia en momentos en los que el cuerpo pide descanso, pide dormir, pide parar. Para mí no hay mejor terapia que sentirte apoyada y escuchada, intercambiar ideas con amigas o conocidas que no juzgan, no critican; que suman, que no restan.

El COVID no lo puso fácil, no existieron ni las clases preparto, ni los grupos presenciales de maternidad; por ello tener una oreja amiga con quién conversar fue clave para mí, sobre todo, los primeros 6 meses.

Destete: seis factores clave

Es por ello que, sin ánimo de querer ser gurú de nada ni de nadie, quiero exponer mi experiencia en seis apartados para que quién quiera la tome como guía, partiendo siempre de la base de que cada persona es un mundo y cada bebé un universo entero, imaginemos entonces la peculiaridad de cada binomio.

Se coherente contigo misma

Hace un tiempo, cuando estaba enfrascada en pleno proceso de decisión sobre la duración de nuestra lactancia y teniendo en cuenta que Marco empezaba a no mostrar tanto interés por el pecho durante el día, oí hablar de la ambivalencia. La idea era algo así como que cuándo queremos dejarlo pero no estamos convencidas, el bebé lo nota y demanda más de lo normal porque “se huele la situación”.

Cuando escuché hablar sobre esta idea reflexioné sobre si de verdad quería poner fin a la misma, partiendo de la base de que en ningún momento quise decidir unilateralmente; es decir, quería que fuera algo natural y progresivo.

A veces necesitamos sentarnos, hablar con nuestro “yo” interior y poner las ideas en su sitio. Eso es lo que hice y no pudo resultar mejor.

En aquel momento estaba exhausta, casi diría que exprimida debido a la falta de sueño porque Marco llegaba a despertarse entre 7 y 10 veces por la noche. Muchos de esos despertares los gestionaba dándole el pecho como solución rápida al despertar para poder seguir durmiendo sin desvelarme demasiado. “Error”. En cuanto empecé a manejar la situación de forma distinta, ésta comenzó a mejorar. Te sigo contando sobre esto último en el siguiente punto.

Se firme en tus rutinas

Sabía que por mi parte no estaba dispuesta a seguir con un caos de horarios y de noches, por eso empecé a marcar rutinas de las que intenté no salirme nunca teniendo en cuenta que hay que ser flexible en ciertas cosas siempre y cuando no se pierda el rumbo.

A los seis meses, con la llegada de la alimentación complementaria, empecé a introducir el biberón de agua a Marco porque era importante que estuviera bien hidratado para evitar el estreñimiento. El biberón no lo quería ni ver, así que empecé con jeringuilla y poco a poco logré introducírselo (este tema da para un post entero). Cuando empezó a beber agua con biberón alrededor de los 6 meses y medio, comencé a ofrecerle un biberón para irse a dormir, que no sustituía la toma de la noche, pero sí la complementaba y me servía para ir trazando una nueva rutina.

Nuestra rutina, ahora muy mejorada y mucho más completa, consistía en dar un paseo a final de tarde y al llegar a casa darle un biberón, un baño y la «última» toma nocturna que solía implicar que Marco se durmiera con más o menos esfuerzo, pero lo cierto es que quedaba muy relajado tras ella.

Con cada despertar intentaba dormirle poniéndole el chupete, tumbándole de nuevo en la cama, cantándole, dándole golpecitos en el culete para acunarle, … En fin, lo que hiciera falta. Si no había manera de dormirle recurría a darle el pecho.

Poco a poco noté que Marco se acostumbraba a que el pecho no fuera la primera opción. En la consecución de este objetivo me ayudó mucho el libro de Álvaro Bilbao, “Todos a la cama”. Te recomiendo que lo leas, especialmente la página 125.

Márcate un objetivo pero no tengas prisa

No sé si es por deformación profesional o por mi forma de ser pero me gusta marcarme objetivos que no me hagan perder el rumbo, y de este modo, si me desvío de ellos, puedo virar hacia dónde sea necesario para reconducir cualquier circunstancia y focalizar en la consecución de esos objetivos previamente marcados.

Teníamos programadas unas vacaciones a finales de agosto y mi objetivo para ese entonces era haber puesto fin a la lactancia partiendo de la base de que yo no quería tomar pastillas para cortar la leche, ni que fuera una situación violenta para mi bebé.

Para el momento vacaciones mi objetivo era haber puesto fin a la lactancia, tanto es así que en mi agenda, en el mes de julio, tenía anotado la siguiente: “Operación destete”.

Llámalo presagio o firmeza pero lo conseguimos, sin lágrimas, sin llantos, de la forma más natural que existe, dejar que las cosas fluyan.

¿Que cómo? ¿Cómo dejé que las cosas fluyeran? Estoy convencida de que fue la constancia en las rutinas antes mencionadas pero también hubo un punto de inflexión clave y fue la ayuda de mis incondicionales padres. Os lo cuento a continuación.

Cuando Marco tenía 10 meses nos fuimos una noche de escapada mi marido y yo, dejando a nuestro bebé con los abuelos. Reconozco que estaba nerviosa por el caos de noche que pudiera ser sin la toma nocturna de irse a dormir pero ¿adivináis lo que pasó? Nada… absolutamente nada. Marco se tomó su biberón y se durmió feliz en su cunita acompañado por su abuela (mi madre del alma).

Quizás te preguntes si ese fue el fin de la lactancia. La respuesta es no. Fue el fin de dormir a Marco dándole el pecho. Ese punto de inflexión fue el principio del destete nocturno, que llegó tan sólo un mes después. No fue fácil. Hubo noches en las que estuve a punto de sucumbir y ahí es donde más que nunca puse en valor los tres puntos anteriores: coherencia, firmeza, objetivos.

Con el destete nocturno, dimos por terminada la lactancia pues, como mencioné antes, con la introducción de la alimentación complementaria, Marco perdió mucho interés en las tomas de después de comer.

Paciencia

Este es el segundo punto más importante (el más importante viene después). Confieso que creo que nací con una dosis extra de paciencia y aun así ha habido momentos en los que me ha escaseado, sobre todo en días de cansancio extremo. 

Tendrás que trabajar en ella, especialmente cuando te propongas firmemente la operación destete que reitero, lo ideal es sin prisa pero sin pausa, respetándoos a los dos.

Cuando se te acabe, recurre al punto siguiente, insisto, el más importante.

Amor

¿Hay algo más importante que el amor en el mundo, en la vida? Diría que no. Es más, me atrevería a decir que hasta en las más cruentas de las situaciones el fin último es el amor.

Recuérdalo, tenlo en mente y que no se te olvide, especialmente cuando no puedas más. El amor es el ingrediente mágico que te hará poder con todo. 

Hasta en las más desesperadas de las situaciones, cuando tras 20 minutos desde la última toma el bebé llore como si no hubiera un mañana y lo único que le calme sea, de nuevo, el calor de tu pecho recuerda que esa necesidad es efímera, que esa dependencia dentro de un tiempo pasará y que, a pesar de la dureza de la lactancia, suspirarás con una ternura indescriptible cuando la recuerdes.

Ten clara una cosa, todo llegará si tienes un objetivo claro, firme y respetas los tiempos del binomio sin olvidar que la mitad de ese binomio eres tú y también tienes que respetarte a ti misma.

Desahógate

¿Recuerdas cuándo decía que es importante hablar y conversar con personas vitamina, de esas que aportan, que no juzgan, que construyen y que te ayudan a afrontar hasta los retos más difíciles con una sonrisa auténtica y sincera? Pues bien, no lo olvides, rodéate de gente positiva, que te quiera bien.

Rodéate de gente que esté viviendo lo mismo que tú y te reconforte.

No olvides que la comunicación es muy importante en una pareja así que no te guardes todo para ti. La lactancia es tuya, pero tu pareja debe acompañarte en las duras y en las maduras. Si consigues que la comunicación fluya la lactancia será más llevadera.

 A mí en ocasiones me ha ocurrido – confieso que a veces me sigue ocurriendo – que me he sentido incomprendida. He esperado que mi gente se diera cuenta de cómo me sentía sin conseguir ningún fruto y es que aparentar una falsa normalidad, aparentar estar bien cuando no lo he estado, sólo me ha hecho engañarme a mí misma. No hay que ser la más fuerte, hay que ser valiente aun siendo vulnerable y tener la valentía de pedir ayuda especialmente cuando nos sentimos sobrepasadas.

La anécdota de mi destete

Lo bonito de escribir es que plasmas momentos que de otro modo podrían quedar en el olvido. Es imposible borrar algunos momentos porque quedan a fuego grabados en el corazón y aun así merecen la pena ser contados.

Unos días antes de hacer la escapada de una noche que os comenté hace unos cuantos párrafos empecé a saborear como nunca las tomas que hacía Marco, especialmente la de después del baño, esa con la que poníamos punto y final al día y comenzábamos la noche. Las otras de la noche, las que habíamos pactado él y yo hacer, me las tomaba, digamos, con «mejor humor”.

Le dedicaba todas las noches unas palabras mientras compartíamos un momento tan íntimo, cómplice y bonito; le contaba que pronto él sería quién decidiría que ya no necesitaba a mamá para disfrutar de su sueño profundo, que aunque yo siempre estaré ahí íbamos a empezar a vivir los días de forma distinta o las cosas que el corazón me pedía contarle y así fue como, de repente un día, dejó de demandar pecho definitivamente.

Supe que era el punto y final de nuestra lactancia un día que, tras varios días sin demandar el pecho, le puse yo por mi cuenta y riesgo y su reacción más allá de juguetear con el pezón fue reírse a carcajadas pero sin intención alguna de dar comienzo a su toma. Marco iba a cumplir para entonces los 11 meses y ese verano, en agosto, nos fuimos de vacaciones habiendo puesto punto y final a la lactancia.

Como veis mi destete fue fluido después de muchos altibajos vividos mientras duró. Fue más rápido y fácil de lo que imaginaba, sin tener que contar con pastillas por medio (por suerte fue así, así es como yo lo quería) y fue con anécdota incluida gracias al sentido del humor de mi pequeño koala.

Me encantaría saber cómo fue vuestro destete o cómo estáis afrontando el proceso si estáis en ello. ¿Me lo contáis en un comentario? 

NOTA: La recomendación de la OMS es que los niños inicien la lactancia materna la primera hora del nacimiento y sean amamantados exclusivamente durante los primeros 6 meses de vida, siendo recomendable alargar la lactancia materna hasta los dos años.

* * * * *

APPLE NELKEN

Facebook: Apple Nelken

Instagram: applenelken

Pinterest: Apple Nelken

2 Comentarios Agrega el tuyo

  1. Mharaya dice:

    Qué bonito post. Escrito desde dentro, sin adornos ni florituras compartiendo la realidad de muchas mamás que nos sentimos sobrepasadas por la situación.

    No es fácil, es muy sacrificada, sobre todo la soledad de la noche y el que se vuelva a dormir ese búho que tienes en brazos y solo parece hacerlo cuando llena su tripita, así que ahí está mamá para darlo todo. Cuando llegan los momentos de cansancio extremo, de quedarte dormida con el bebé en brazos encima te sientes culpable.

    En mi caso conté con un equipo de matronas maravillosas que tanto en el hospital como en el Centro de Salud me asesoraban y corregirán posturas para evitar las temidas grietas, aunque alguna si que salió.

    La lactancia es como esa relación amor / odio.

    Nosotros llevamos ya 14m de lactancia y desde hace 2 mes conseguimos el destete nocturno con la colaboración inestimable de papá así ahora es él quién se levanta por las noches 😜 porque lo del dormir del tirón todavía no lo hemos conseguido. Pero como bien dices, todo llega en su momento.

    Un fuerte abrazo

    Mharaya

    Le gusta a 1 persona

    1. Apple Nelken dice:

      Gracias por tu aportación! Es dura! Muy dura!
      Bravo Por tu destete nocturno! Un abrazo enorme

      Me gusta

Deja una respuesta

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Salir /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Salir /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Salir /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Salir /  Cambiar )

Conectando a %s