Nueva Zelanda en 8 días (Parte 2) – Isla Sur

Llevábamos tres días recorriendo Nueva Zelanda (cinco desde que dejamos España atrás) cuando volamos a la Isla sur desde Rotorua.

Si la primera parte del viaje en la Isla Norte nos sorprendió, principalmente por la actividad geotermal, la segunda parte en la Isla Sur nos cautivó del todo porque los paisajes que hay a lo largo y ancho de esta isla son sencillamente maravillosos.

Día 4 - Queenstown

Nueva Zelanda ¿Qué ver en la Isla Sur?

Día 4 · Rotorua – Queenstown

Amanece en Rotorua, una ciudad que nos ha llenado de sensaciones y experiencias, y es el momento de recoger los cuatro trastos que hemos desperdigado (sólo hemos estado una noche) e ir al aeropuerto ya que hoy volamos a la Isla Sur, concretamente a Queenstown.

Un contratiempo con el que no contamos y que al parecer es bastante frecuente es que los vuelos suelen retrasarse debido a nieblas espesas que no permiten despegar a los aviones. No obstante, el retraso no fue excesivamente largo y pudimos coger el vuelo que nos llevaría a Auckland como escala para volar a Queenstown.

Casualidades de la vida allí conocimos a Toni y a Ross, un matrimonio encantador residente en Wanaka (Isla Sur) con el que aún mantenemos contacto. Tanto es así que después de invitarnos a cenar a su casa un día, Toni ¡nos devolvió la visita a Zaragoza en plenas fiestas del Pilar de ese mismo año! Y es que al final un viaje no es lo planeado sino lo que te encuentras por el camino y ellos son de lo mejor que nos encontramos.

Como dato curioso y una vez manifestadas las sensaciones que me produce ver bailar la haka en el post de la Isla Norte os contaré que en la escala en Auckland vimos a Ali Smith, un jugador de los All Blacks con quien nos hicimos una foto gracias a Ross. (Vale… es un dato sin más pero no negarás que es una curiosa casualidad 😉 )

El vuelo Auckland – Queenstown es descubrir desde las alturas paisajes cada vez más bonitos y ver que la Isla Sur es una isla prácticamente despoblada con una naturaleza exuberante.

Al llegar a Queenstown lo primero que hicimos fue ir a por el coche que teníamos alquilado y ¿recuerdas que te hablé de la importancia de escoger el coche adecuado? Nosotros habíamos alquilado un coche normalito, apropiado para el invierno pero nada fuera de lo normal. Sin embargo, una vez en el aeropuerto, en la oficina de la firma con la que habíamos alquilado el vehículo nos preguntaron qué puntos íbamos a visitar y nos hicieron un upgrade (sin pagar más por él… eso fue pura amabilidad) a un todoterreno con el que recorreríamos kilómetros y kilómetros de paisajes espectaculares.

Día 4 - Queenstown

La primera impresión de Queenstown fue buena pero conforme pasaron las horas nos llegó al alma. ¡Es una ciudad preciosa considerada uno de los destinos must de los amantes de los deportes de invierno!

Si  te soy sincera admitiré que de no ser porque los días no daban más de sí, me hubiera quedado unos cuantos días en ese lugar de ensueño.

Comer en el Pier (el puerto junto al lago) es casi obligatorio y como recomendación te diré que pidas sus famosos Green mussels (mejillones verdes), los mejillones más grandes que he visto en mi vida y cuyo recuerdo aún me hace salivar de lo riquísimos que estaban.

Día 4 - Queenstown
Día 4 - Queenstown

Desde el puerto, las vistas a la bahía son de postal y es fácil quedarse embobado sentado o dando un paseo, además hay tiendas super cool. Como digo, me hubiera quedado ahí unos días y, aunque volveríamos, ahora teníamos que coger carretera y manta hacia Te Anau donde pasaríamos la noche para reponer fuerzas porque el día siguiente tocaba madrugón.

¡Es el momento de descubrir Fiorland!

Día 5 · Fiorland – Wanaka

Para visitar la zona de Fiorland es necesario dedicar un día entero, al menos así lo hicimos nosotros para sacar partido al día madrugando mucho, eso sí.

La visita estrella del día es Milford Sound, un fiordo espectacular ubicado en el suroeste de la Isla Sur.

Debo admitir que al despertar y ver que el tiempo estaba feo nos quedamos un poco plof aunque habíamos leído que con la lluvia el fiordo es igualmente precioso. Así que, con dos horas de camino por delante desde Te Anau, cogimos carretera y paramos a tomar un café en una gasolinera para despertarnos y afrontar la lluvia y la niebla espesa que nos acompañó todo el camino hasta llegar al parking donde dejamos unas horas el coche para embarcar en el crucero que nos permitiría descubrir los tesoros de Milford Sound.

Cuál fue nuestra sorpresa al llegar al barco que habíamos contratado, “Milford Cruisse”, que no hay más pasajeros, es decir, ¡íbamos solos en el barco junto con el capitán y otro joven de la tripulación!

Por un momento pensamos que o nos habíamos equivocado o que lo habían cancelado por la lluvia pero ¡todo lo contrario! El barco zarparía con nosotros a bordo como únicos pasajeros lo que nos permitió vivir una experiencia inolvidable.

Rod y Chris fueron nuestros anfitriones y se encargaron de conseguir que el crucero que de por sí ya era una experiencia increíble lo fuera x2. 

Nos ofrecieron té, café, agua y galletas y navegamos por un paisaje impresionante. Aunque llovía un poco, llovió durante todo el recorrido, y la niebla nos acompañó todo el rato resultó cierto que ese tiempo incierto dotaba de una belleza sobrecogedora al fiordo. Según nos dijo el capitán, el mejor momento para ver el fiordo es con la lluvia porque es el único modo de apreciar todas las cascadas que hay en las rocas ya que realmente sólo hay dos permanentes.

Día 5 - Milford Sound

Algunos de los iconos del trayecto son las Kissing Turtles, dos rocas que parecen una pareja de tortugas que se dan un beso; el Mar de Tasmania al que nos asomamos y aunque el agua estaba calmada ahí se nota más el oleaje.

Si desde el punto más lejano que alcanzamos desde el embarcadero hubiésemos seguido recto, hubiésemos visto Brisbane (Australia) y al otro lado la isla de Tasmania. Las Disapperaring falls son otras cascadas muy curiosas cuya agua nunca llega a caer sobre el agua del fiordo; y por último las Stirling Falls, una cascada tres veces más alta que las del Niágara.

Al terminar la expedición por el fiordo volvió a llover a todo trapo. ¡Qué suerte tuvimos de poder ver los fiordos tan bien! ¡Incluso pudimos estar al mando de la embarcación por unos minutos como un auténtico Capitán Pescanova!

La lluvia que nos acompañó durante la ida a Milford Sound y durante la excursión nos dio tregua a la vuelta y no sólo eso, salió el sol y con él aparecieron varios arcoíris que dotaban de una belleza exagerada los paisajes que acompañaban la carretera de regreso a Queenstown.

Esta isla de Nueva Zelanda es la isla de los lagos, ¡son tan grandes que parecen mares! El camino es tan, tan bello (no me cansaré de decirlo) que en lugar de volver por Te Anau, volvimos por Manapouri, protector de un lago precioso enmarcado por montañas. De ahí seguimos hacia Devil Staircase para ver las vistas de lo que al parecer es uno de los puntos más fotografiables de Queenstown.

De vuelta en Queenstown a la hora de cenar era el momento de probar la que en teoría es la mejor hamburguesa del mundo o al menos de Nueva Zelanda (yo soy bastante incrédula con los absolutismos…) pero tengo que admitir que estaba buenísima aunque no la mejor de mi vida.

El lugar era el Fergburguer y la hamburguesa la especial del sitio. Las dos hamburguesas + dos cocacolas fueron 36 dólares neozelandeses. Barato no es, pero es que Queenstown no es barato y el país en general tampoco.

Una recomendación: no dejes de dar una vuelta por el muelle por la noche, hay mucha vida nocturna en restaurantes y terrazas de bares de copas a pesar del frío. Al fin y al cabo Quenstown no deja de ser un punto de recreo para amantes de los deportes de invierno.

Una vez dimos por concluido el día cogimos de nuevo el coche rumbo Wanaka donde nos alojamos en un hotelito encantador, el Edgewater Wanaka. ¡Es el momento de reponer fuerzas! Mañana nos esperan los glaciares.

Día 6 · Wanaka – Glaciares Fox y Franz Josef

Después de un sueño reparador en un hotel encantador, despertamos frente a un ventanal con vistas inmejorables al Lago Wanaka. Es el momento de coger carretera y manta hacia los Glaciares Fox y Franz Josef

Para esta excursión hay dos cosas muy importantes a tener en cuenta. La primera de ellas es que lleves el depósito a tope porque pasarás kilómetros y kilómetros conduciendo sin cruzarte ni un alma y mucho menos una estación de servicio. La segunda de ellas es que lleves agua y algún snack por si te aprieta el hambre.

Nosotros encontramos en todo el trayecto un único punto en el que pudimos tomar un café y una deliciosa tostada de salmón ahumado ya que la familia que regentaba el lugar se dedicaba a la cría de salmón.

A lo largo del camino hay tesoros naturales así que no tengas pereza de ir parando y mucho menos prisa por llegar al glaciar. Si algo tiene Nueva Zelanda es que el país en sí es un road trip con multitud de variables que completarán tu idea inicial de una forma totalmente inesperada.

Nosotros paramos en varios puntos, uno de ellos fueron las Thunder Creek Falls, una cascada de una altura importante con una vegetación salvaje en torno a ella. Llegar a ellas desde la carretera no te llevará más de dos minutos andando.

Después de unas cuantas horas de viaje llegamos a Glaciar Fox. Hay carteles a la entrada que muestran hasta dónde llegaba el glaciar en 1700 y en 1900 y lo cierto es que es tristemente sorprendente lo deteriorado que está en la actualidad. 

Día 6 - Glaciar Fox

Desde el aparcamiento (perfectamente habilitado) hasta el mirador al que se puede llegar como punto más cercano al glaciar hay 1’15 h a paso tranquilo.

Hay un par de subidas empinadas pero en general no tiene ninguna dificultad. Eso sí, hay que llevar un buen calzado, preferiblemente impermeable, porque hay que cruzar un par de riachuelillos. 

Día 6 - Glaciar Fox

Una vez en el glaciar no puedes hacer otra cosa mas que alucinar al darte cuenta de dónde estás y lo que estás viendo. Te garantizo que el camino hasta llegar a él es a partes iguales magnífico y sobrecogedor.

Hay otras opciones para disfrutar del glaciar más allá de la excursión a pie hasta asomarte al inicio del mismo. Por ejemplo, puedes contratar una excursión en helicóptero y caminar sobre el glaciar, etc. No obstante a nosotros no nos pareció la mejor opción porque no dejo de tener la sensación de que las continuas incursiones del hombre hace que se deteriore más y más. En cualquier caso, como digo, es una opinión estrictamente personal. 

De vuelta en el coche seguimos el camino hacia el Glaciar Franz Josef. Desde el Glaciar Fox hasta el pueblo hay unos 30 km. En caso de querer contratar alguna de las excursiones en helicóptero que comentaba, ahí tendrás multitud de posibilidades de dar con profesionales que te acompañen en la aventura.

El camino hasta Franz Josef es bastante serpenteado pero su acceso está muy bien señalizado. Desde el parking hasta el glaciar el cartel informativo marca que hay 1’30h aunque a nosotros nos costó 1’10h aproximadamente, parando a tomar fotos y disfrutando de un paisaje completamente verde.

Día 6 - Glaciar Franz Josef
Día 6 - Glaciar Franz Josef

El camino que va del parking al glaciar es mucho menos exigente que el del Glaciar Fox. A lo largo del mismo hay cascadas, riachuelos, paredes de una altura infinita y una flora frondosa que hace que creas estar en Jurassic Park.

Este glaciar también es espectacular aunque considero que el Fox es más majestuoso quizás también porque llegar cuesta lo mismo en tiempo pero no en exigencia e intensidad, y además, al contrario que este camino, el anterior es totalmente árido y le da un halo de misterio que este último no tiene.

En ambos glaciares hay baños e instalaciones varias, si bien el Glaciar Franz Josef, ubicado más al norte, está más explotado. Se nota en los accesos, en los carteles informativos y en la cantidad de helicópteros que sobrevuelan el cielo aun siendo temporada baja.

En conclusión, no sabemos cómo es la vista en helicóptero pero sí te podemos decir que el paseo trecking merece la pena y ¡es mucho más barato! 😉

En cuanto al camino desde Wanaka hay que decir que es muy agradable y bonito y además se recorre un trozo de costa del mar de Tasmania, donde, por cierto, de vuelta al hotel tuvimos la suerte de ver un espectacular atardecer sobre el mar. ¡Uno de los mejores de mi vida!

¿Recuerdas la pareja que conocimos en el vuelo Rotorua – Queenstown? Pues dado que nos invitaron a cenar a su casa, aceptamos la invitación y esa noche cenamos con ellos en su bonita casa en medio del campo junto al pueblo de Wanaka. 

Los neozelandeses tiene fama de ser gente amable y nosotros podemos dar fe de que así es. Fue una velada inolvidable que puso el broche de oro a un día intenso y maravilloso.

Día 7 · Wanaka – Lago Tekapo

No nos podíamos ir de Wanaka sin ver de cerca el famoso arbolito del Lago Wanaka y por eso, antes de coger el coche rumbo Lago Tekapo damos un paseíto por el sendero que lleva del hotel al Lago Wanaka. No es nada extraordinario, no te voy a engañar, pero sí muy fotogénico. Tanto es así que en una ocasión leí que es el árbol más fotografiado del mundo… Yo tengo mis reservas teniendo en cuenta que hay secuoyas impresionantes en EEUU, incluso en España, … En cualquier caso, merece la pena acercarse porque la estampa es de ensueño y el paseo muy agradable. Es fácil cruzarse con grupos de amigas haciendo deporte, familias, parejas, …

Día 7 - Lago Wanaka

Antes de irnos fuimos a Federal Café a tomar un café, nos lo recomendó Toni, nuestra neozelandesa anfitriona, y fue un acierto así que aquí lo dejo recomendado.

Al ver la carta sucumbimos a las delicias que proponían y acabamos tomando un brunch de tostada con huevos benedict, una con tomate a la brasa y bacon y otra con espinacas, champiñones y tomate a la brasa. Ambas opciones estaban deliciosas y el café estaba tremendo y cremoso. Nos costó unos 48,40 dólares NZ (28 € aprox.) Un menú completo que nos dejó saciados para ir a nuestro siguiente destino.

La carretera que lleva a Tekapo es una maravilla. Es contraste de paisajes, lagos, largas y rectas carreteras y como estrella el Monte Cook

El Monte Cook se alza imponente y bello sobre un lago donde se cría salmón. Nuestro consejo es que pares y te tomes tu tiempo porque pocos sitios he visto en el mundo con esa calma y belleza.

Día 7 - Monte Cook

¡Por cierto! Como te decía la zona se dedica a la cría del salmón, y ahí, junto al lago bajo el Monte Cook, hay una tiendecita con muchos productos elaborados a base de salmón. Nosotros no pudimos resistirnos a probar el sashimi y puedo decir que aún no tengo palabras para describir lo delicioso que estaba.

Día 7 - Monte Cook

El camino desde ahí hasta el Lago Tekapo es precioso e invita al slowdriving, así que mejor ir con la calma porque querrás parar mil veces a hacer fotos.

Llegamos al Lago Tekapo y es realmente precioso aunque quizás porque tenía tantísimas expectativas la primera impresión fue que el Lago Wanaka tenía más encanto. Debo admitir para ser justa que quizás no era el mejor momento del año para admirar su belleza en pleno esplendor.

Día 7 - Lago Tekapo

Nos acercamos al observatorio pero estaba cerrado así que nos quedamos con las ganas. Al final los viajes por carretera tienen sus pros y sus contras y hay que ser flexible. Por si quieres hacer una visita con ellos debes saber que hay tours de noche por 150 dólares NZ/persona.

Los puntos que visitamos nosotros fueron la Iglesia del Buen Pastor (Church of the Good Shepherd) desde donde hay unas vistas preciosas al lago. Es muy pero que muy fotografiable porque realmente parece que las montañas abrazan el lago.

En cualquier caso, con lo que me quedo de Tekapo es con la posibilidad de observar las estrellas desde el Lago Tekapo Trail. Para llegar a él debes seguir el camino Lago Tekapo Trail y siguiendo el camino verás un desvío donde pone The Old Homestead.

0€ y vistas espectaculares al cielo desde donde se ve a la perfección la vía láctea.

Con la sensación de haber disfrutado de una semana increíblemente satisfactoria y llena de emociones y belleza, con momentos de aventura y momentos de paz infinita nos fuimos a dormir ya que al día siguiente tocaba viajar a Christchurch para coger un vuelo a Melbourne para  descubrir Australia, el gigante de Oceanía.

Como conclusión, lo que puedo decir es que aunque llegar a Nueva Zelanda desde España es viajar a las antípodas, merece la pena cada minuto invertido.

Nueva Zelanda es soñar, es suspirar a cada rincón, porque los paisajes son tan bellos que a veces parecen irreales.

* * * * *

Fotos:

@byjpa: Javi (1/2 Sección viajes)

@applenelken: Laura (2/2 Sección viajes)

* * * * *

APPLE NELKEN

Facebook: Apple Nelken

Instagram: applenelken

Pinterest: Apple Nelken

12 Comentarios Agrega el tuyo

  1. Alex dice:

    Qué aventura! Así dan ganas de viajar! Gracias por compartir tu historia, me ha inspirado mucho! Comentaste que 1 día en Queensland se os hizo corto. Qué plan hubieses hecho de haber tenido más tiempo?

    Le gusta a 1 persona

    1. Apple Nelken dice:

      Hubiera exprimido la ciudad y sin duda hubiera esquiado durante una mañana entera 💙

      Me gusta

  2. Susi dice:

    Un viaje fantástico,lo describes también que por un momento he creído que estaba de vaciones y encima ,comiendo salmon.Las fotos impresionantes. Muchas gracias Laura por compartir tus viajes ,besos

    Me gusta

    1. Apple Nelken dice:

      Gracias a ti por tu tiempo 😊 aún paladeo ese salmón 🙈

      Me gusta

  3. Belen serrano dice:

    Un viaje estupendo y muy bien explicado, gracias

    Me gusta

    1. Apple Nelken dice:

      Gracias a ti por tu tiempo 🙌🏼 os contaré más aventuras!

      Me gusta

  4. Ana Sánchez de Lis dice:

    Gracias Laura, me dejas siempre ganas de viajar y eso que no me gusta mucho. Me encanta tu trabajo, buena narración sincera y sencilla , todo un placer leerte. Un abrazo.

    Me gusta

    1. Apple Nelken dice:

      Muchas gracias Ana! Doble mérito entonces! Viajar con la mente también es maravilloso 💙✈️

      Me gusta

  5. Fina dice:

    Lauri,cómo siempre super bien explicado y las fotos preciosas.
    Dan ganas de coger el avión y aterrizar en esos parajes.😘

    Me gusta

    1. Apple Nelken dice:

      😉 gracias! Eso quiero, contagiar sensaciones 💙

      Me gusta

  6. VANENANA dice:

    Cierro los ojos y quiero estar allí, ojalá pronto podamos volver a viajar, mientras tanto seguiremos recordando. Gracias por compartir tu experiencia y espero poder pronto copiarte un poco la ruta. ✈️ 😘

    Me gusta

    1. Apple Nelken dice:

      Gracias a ti por leerme! Y que se prepare el mundo porque le tenemos ganas!!!

      Me gusta

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s