Egipto en 8 días (Parte 2) – El Cairo

¡Bienvenidos a lo que los egipcios llaman “Umm ad Dunya”, la Madre del Mundo!

El Cairo es la capital exótica que muchos viajeros queremos visitar alimentados por películas que nos han marcado en nuestra infancia/juventud.

Una ciudad sin duda cautivadora, inmensa, con un ritmo frenético, un tráfico caótico y una mezcla de ingredientes que no dejan indiferente. Pasas del silencio más puro en una mezquita, de la tranquilidad del barrio copto o del eco de la llamada distorsionada a la oración, a la mezcla de claxons que pitan sin cesar y a las llamadas incesantes de los vendedores que te siguen por cada esquina. Y no es para menos, en El Cairo viven 22 millones de habitantes.

Mi consejo es que lo disfrutes y que no te crispe ni el polvo, ni su insistencia, ni los atascos porque es una ciudad fascinante que rebosa energía y sus colores…¡qué decir de los tonos rosados y anaranjados de sus atardeceres que te llegan al alma!

A nosotros nos conquistó El Cairo y todo el país. ¿Recuerdas que dije que este viaje nos cambió la vida? Al final del post te cuento por qué.

El Cairo antiguo

Nosotros aterrizamos en El Cairo después de haber pasado 5 días increíbles en la zona sur del país en un crucero desde Luxor hasta Asuán. Llegamos en un vuelo directo desde Asuán que salió con mucho retraso, lo que hizo que la primera noche nos fuéramos directos a dormir sobre las 3 de la mañana porque al día siguiente tocaba madrugón.

Para una escapada corta es totalmente viable coger un vuelo España – El Cairo, ya que para hacerse una idea de qué fue el Antiguo Egipto y cómo es el Egipto de hoy es bastante aunque no suficiente.

Javi y yo teníamos claro que el día que visitáramos Egipto queríamos exprimirlo lo máximo posible. Es un país en el que podríamos haber pasado perfectamente dos o tres semanas para visitar también la zona del Sinaí y del Mar Rojo, sin embargo disponíamos de 8 días y supimos que era el momento de llevar a cabo la aventura.

No imagino no haber hecho el recorrido por el Nilo porque es absolutamente mágico. Y algo que no siempre se piensa… El Cairo es la capital pero ¡Egipto es mucho más! Es el contraste del norte y del sur ya que la forma de vida es radicalmente distinta, su gente es totalmente diferente; se pasa del conservadurismo absoluto a una modernización que en la capital se palpa en el ambiente. Y por último, y antes de adentrarme en nuestros dos días en la capital, quiero añadir que visto en perspectiva fue un acierto también dejar El Cairo para el final, como guinda del pastel y sobre todo para saborear más las tres pirámides de Guiza y el bullicio del casco histórico de la ciudad.

Egipto ¿Qué ver en El Cairo?

Día 6 · Guiza – Dashur – Saqqara – El Cairo

7 a.m. ¡Hora de levantarse! Es el día en el que visitaremos y nos adentraremos en joyas que ahora, con la perspectiva del tiempo, cada vez que me vienen flashes se me pone la piel de gallina.

La primera visita del día es a las pirámides de Keops, Kefren y Micerinos en el distrito de Guiza que no es El Cairo aunque exista cierta confusión al respecto. Antes de acercarnos a las pirámides Tarek nos habló de las distintas explicaciones que hay acerca de la construcción de las mismas… ¿Fueron extraterrestres, esclavos o egipcios de a pie que trabajaban todo el año? Hay muchas teorías, algunas más verosímiles que otras y por la que apostó nuestro Hakawati* Tarek es por la tercera. Los obreros eran arquitectos, ingenieros y obreros locales que trabajaban todo el año, en buenas condiciones, y agricultores que trabajan sólo cuatro meses, lo que duraba la crecida del Nilo y convertía las orillas del río en terreno fértil para el cultivo. (* Hakawati: contadores de historias, desde hace siglos son parte de la memoria oral de Oriente Medio aunque la costumbre ha ido desapareciendo en las últimas décadas. Por cierto, te recomiendo la lectura que lleva por título esta misma palabra.)

vista panorámica de las pirámides en el Cairo

Panorámica de las tres pirámides de Guiza.

Primer plano de la Gran Esfinge de Guiza.

Tras esa explicación, Javi y yo entramos a la pirámide de Keops para llegar a la Sala del Rey. ¿Cómo resumo la experiencia con sólo una palabra? La única que se me ocurre es que la primera entrada en una pirámide fue ¡flipante!

Hay quien dice que no merece la pena porque dentro no hay “nada” y yo no entiendo que se pueda sacar esa conclusión. Es cierto que para entrar hay que pagar 22 euros pero merece la pena cada céntimo, sobre todo si nunca has entrado a una y ese era nuestro caso.

Interior de la pirámide de Keops

Interior de la tumba de Keops

Pirámide de Keops

El acceso es complicado porque hasta llegar a la Sala del Rey hay que ir en cuclillas tanto en la subida como en la bajada, pero ver la obra de ingeniería que hay ahí dentro e imaginar que esa construcción se hizo hace miles de años es sobrecogedor. Mereció la pena cada euro invertido porque las sensaciones que tuve fueron muy potentes. ¡Y eso que aún me quedaba por descubrir otras más intensas y complejas en cuanto a dificultad de acceso a la Sala del Rey se refiere!

Después de esta experiencia inolvidable en la que reconozco que no podía parar de reír entre sollozos alimentados por la ilusión que se siente cuando sabes que has hecho realidad un sueño, fuimos a la parte trasera de las pirámides para tener una panorámica inmejorable a lomos de un camello.

El paseo es de media hora aproximadamente. ¡Ojo que los camellos son traicioneros y no es tan fácil como parece mantenerse en equilibrio ya que te subes sólo! Me pareció divertidísimo, sobre todo al hacerlo en grupo con la Familia Guay.

dos camellos besándose

vista panorámica de las pirámides en el Cairo

Turbante

Un consejo que te doy también a estas alturas es que si no quieres ir gastando dinero aquí y allá, reserves el paseo en camello para este punto, no en la zona sur del país, porque te garantizo que ver las pirámides a lomos de este simpático animal es algo inolvidable. Además, si tienes suerte (no fue nuestro caso) y te toca un “camellero” que es buen fotógrafo tendrás un recuerdo bestial de las tres grandes pirámides.

El siguiente gran punto en el que deleitarnos era la esfinge. Hay ángulos y ángulos pero si quieres disfrutar como un enano y hacer una foto de las que se enmarcan, ten paciencia y búscalo bien. Nosotros queríamos la típica foto del beso a la esfinge y no paramos hasta conseguirlo. Admito que juego con ventaja porque Javi es un fotógrafo excepcional.

Beso a la gran esfinge en Guzia

Si el día hubiera terminado con este recorrido me sentiría afortunada, pero lo cierto es que el día no había hecho más que empezar y nos quedaba el plato fuerte. Aún no me creo la suerte que tuvimos por cruzarnos con Tarek en el camino, un profesional como la copa de un pino que vive su trabajo y que no se conforma con enseñar de pasada, quiere que lo vivas y lo disfrutes y te vayas con la sensación de haberte metido en las capas más profundas de su tierra para, a la vuelta, sentir que llevas una parte de Egipto en el corazón.

¡Por cierto! Si tienes oportunidad visita una tienda de papiros. Te explicarán como se elabora el material y como se crean auténticas obras de arte sobre él. Nosotros compramos un par de láminas ya hechas y una personalizada con nuestros nombres y es uno de los grandes tesoros que nos trajimos de allí.

Cairota escribiendo en un pairo

Sé que suena cursi, pero la adrenalina y el sentimiento profundo de ser una viajera y no una turista después de la tarde que viví el día 6 del viaje es imposible describirlo de otra manera. El circuito habitual junto con Guiza es Menfis, capital del Imperio Antiguo, y Saqqara, sin embargo Tarek nos propuso cambiar Menfis por Dashur. Y este cambio es el cambio estrella y la mejor decisión que tomamos en grupo porque Dashur es sencillamente brutal. Ahora entenderás por qué.

Visita a Dashur: la Pirámide Roja y la Pirámide Acodada

10 km al sur de Saqqara nos encontramos con este impresionante enclave que custodia intactas dos pirámides del Imperio Antiguo de la misma altura, siendo las terceras más altas del país después de las dos principales pirámides de Guiza.

Pirámide roja

Si llegas a este punto, estarás de acuerdo conmigo en que en que éstas no tienen nada que envidiar a las de Guiza y además están fuera del circuito turístico por lo que es un lugar a visitar tranquilamente y con la dedicación que estos tesoros merecen.

Reconozco que esta visita es fantástica si no tienes claustrofobia y tienes un poco de condición física o, para contrarrestar esto, una energía inagotable porque la exigencia física que requiere entrar en las Pirámides de Dashur es alta.

Javi y yo entramos a las dos. Nadie sabe las agujetas que tuve durante más de una semana…pero no me arrepiento ni lo más mínimo. Considero que esta visita le dio ese carácter de inigualable que busco en todos nuestros viajes y que hasta ahora siempre he conseguido. ¡Egipto no podía ser menos!

La Pirámide Roja, la pirámide auténtica más antigua del mundo, tiene una dificultad media. Su interior es húmedo, frío y huele mucho a amoníaco. Para llegar a la entrada tienes que subir 125 escalones de piedra con una inclinación importante y una vez el asistente de la puerta te recoge la entrada, debes recorrer un pasillo de 63 metros de largo cuesta abajo que te lleva a dos antecámaras con un techo de ¡12 metros de altura y una cámara funeraria de 15 metros de altura! ¿Imaginas la cantidad de piedra que tienes sobre tu cabeza una vez has llegado a la cámara funeraria?

Vista de la pirámide roja.

Entrada a la pirámide roja

Acceso a la pirámide roja

La Pirámide Acodada, abierta al público hacía sólo 40 días después de 50 años cerrada, era chunga, chunga.

Para que te hagas una idea entrar a la Pirámide Acodada consiste en acceder al interior de la pirámide por su cara norte y descender 79 metros por un estrecho túnel hasta llegar a las dos cámaras que hay en su interior. 

Es difícil de explicar lo que se siente al caminar por pasadizos y bajadas súper inclinadas donde para conseguir llegar a la meta tienes que ir a cuatro patas y a la vez imaginar el por qué de esa construcción y la época en la que ésta tuvo lugar.

Pirámide acodada vista dede fuera.

Explanada de Dashur

Interior de la pirámide acodada

Interior de la Pirámide Acodada

Interior de la pirámide acodada en el último tramo antes de salir.

Es el turno de visitar la necrópolis de Saqqara, al sur de Menfis, para conocer en directo la primera construcción del Antiguo Egipto donde se utilizó la piedra tallada. Nos encontramos ante la Pirámide escalonada de Zoser que en su época fue la construcción más elevada construida por el hombre con 60 metros de altura, edificio que se convirtió en la primera pirámide de la historia.

Te dejo un artículo súper interesante sobre la que se considera la primera pirámide de la historia con datos que te dejarán boquiabierto.

Pirámide escalonada

Puerta trampantojo en Saqqara

A esta pirámide no está permitido entrar, pero sí dar una vuelta por la necrópolis y visitar una tumba “común” del pueblo donde hay jeroglíficos que narran la vida cotidiana y agraria de la época. Hay incluso trampantojos de puertas que me llamaron mucho la atención. Una de ellas era preciosa, tanto que daba la sensación de que iba a abrirse en cualquier momento para transportarnos al pasado y ver la vida de hace unos 5000 años en directo.

Casi no he hablado de la comida pero ese día también nos dimos un buen homenaje en una especie de “rancho” donde probamos platos típicos, delicias con sabores intensos que me dieron un empujón de energía después de tanta actividad.

Probamos el kofta en kebab, una carne a la parrilla que nada tiene que ver con el kebab turco que probablemente has comido un millón de veces. La carne la acompañaron con pan de pita con varias salsas, una de sésamo que no podía parar de comer y otra de berenjena muy rica pero que no me gustó tanto.

Era el momento de ir al hotel para descansar un ratito antes de conocer la ciudad de noche. El cansancio que tenía en el cuerpo después de habernos adentrado en tres pirámides era considerable, sin embargo podía más la emoción y menos mal que rebosaba energía porque el primer día en El Cairo nada tenía que ver con el relax a bordo del Grand Princess.

El Cairo de noche

Tras un descanso y un café intenso en la cafetería del hotel ¡y qué hotel! nos vamos de excursión nocturna con el grupo a bordo de un autobús para nosotros.

De Guiza, donde elegimos el hotel, a El Cairo hay una hora más o menos entre distancia y tráfico.

La primera parada fue la Ciudad de los Muertos, un antiguo cementerio mameluco que actualmente se ha convertido en una ciudad dentro de la capital. Dentro de las casas viven, se casan e incluso entierran. De hecho, en una de las parcelas que visitamos había varias tumbas y en una de ellas había tierra fresca removida por los que probablemente había tenido lugar un entierro pocos días atrás. También entramos a una de las casas pero no pudimos ver mucho porque estaban haciendo obras.

La pobladores de este curioso barrio son en su mayoría gente con escasos recursos y no es una zona segura por donde caminar tanto de día como de noche a no ser que se vaya en grupo y de manera planificada como nosotros.

Os dejo este artículo donde os haréis una mejor idea de qué es la Ciudad de los Muertos en El Cairo.

Ciudad de los muertos

La segunda parada fue el denominado Cairo Viejo o Cairo Islámico, donde reside la auténtica esencia de la ciudad. Pasear por sus callejuelas repletas de mezquitas, tiendas y bares a la luz de la luna y las farolas y adentrarnos en alguno de sus mercadillos llenos de anticuarios perdiendo la noción de la orientación me encantó.

No podía dejar de mirar aquí y allá y de repente habíamos llegado a uno de los lugares de ocio más emblemáticos de la ciudad, El Fishawi, también conocido como el café de los espejos. Yo me esperaba un lugar cerrado y justo era todo lo contrario. Nos sentamos en la calle y más que tener la sensación de estar en un café, tenía la sensación de estar en el centro de un mercadillo donde me iban a servir un té con menta acompañado por frutos secos y una shisha. Fue un momento súper auténtico, tenía ganas de una dosis de realidad como esa.

Al parecer, el escritor egipcio Naguib Mahfuz, Premio Nobel en 1988 era un habitual de este local y ahí escribió muchas de sus novelas. Tanto es así que hay un par de fotos colgadas en el interior de la minúscula sala del café.

Después de un rato en ese curioso oasis seguimos caminando para salir del Cairo Viejo. En la callejuela por la que pasamos para salir había ambientazo y un montón de gente joven tomando algo y con esta sensación de no querer irme en horas nos fuimos a cenar y a descansar al hotel porque aún nos quedaba todo un día para descubrir mucho más de El Cairo.

Tetería Al Fishawi

DÍA 7 · El Cairo

Diana a las 6,45 para coger fuerzas con el delicioso desayuno del hotel ya que el objetivo del día es hacer una excursión urbana por El Cairo.

Aproveché cada segundo de autobús para mirar por la ventana y empaparme de cuanto más mejor, y en un pestañeo (en sentido figurado porque ese pestañeo fue de 1 hora aunque se me pasó volando) estábamos junto a la plaza Midan Tahir, más conocida como la Plaza de la Liberación, epicentro de las manifestaciones que tuvieron lugar a principios de 2011 cuando millones de egipcios se reunieron en este punto para protestar contra Hosni Mubarak. En realidad la plaza en sí no es más que una glorieta de grandísimo tamaño donde convergen muchas de las arterias principales de la ciudad. Algunos de los edificios emblemáticos que encontrarás allí son el Hotel Ritz-Carlton, que llama la atención por ser un edificio de la década de los 50 decorado con jeroglíficos, el Museo Egipcio del que te hablo a continuación y el Edificio de la Liga Árabe, punto de encuentro de los líderes de Oriente Medio, entre otros.

Fachada del Museo de arte egipcio

La primera visita es el plato fuerte, el Museo Egipcio de El Cairo, un gran edificio rosado en el centro de la ciudad inaugurado a principios de 1900 que cuenta con más de 150.000 objetos y que desde el principio te deja con la boca abierta.

Son muchas las salas que puedes visitar, desde las Salas del Imperio Antiguo (planta baja, salas 42, 37 y 32) hasta las Tumbas reales de Tanis (1er piso, sala 2). No obstante, el punto más visitado y lo que más me gustó como no podía ser de otro modo después de haber estado en el Valle de los Reyes fueron las Galerías de Tutankamón (1er piso).

No están permitidas las fotografías en la Sala del tesoro y te vigilan muy de cerca los empleados del museo, pero no hacen falta fotos, en todo caso lo que hace falta es hacer muchas fotografías en la memoria, algo que si aún no has practicado te recomiendo. Basta con mirar fijamente al punto que quieres “fotografiar”, cerrar los ojos y retener la imagen unos segundos. La máscara de Tutankamón aún la puedo ver perfectamente con todo detalle, y es que impresiona lo bien hecha que está y la mirada hierática que tiene.

Mi gran consejo:

Visita el Museo Egipcio a primera hora de la mañana y dirígete, antes que a cualquier otro lugar, a las Galerías de Tutankamón porque enseguida se llenan de gente. Mi recomendación es que vayas primero a la sala 3 para ver los sarcófagos antes de que haya una oleada de visitantes. Ya tendrás después tiempo de ver todo lo demás.

Planta dedicada a Tutankamon

Anubisç

Billete de 10 libras egipcio

Vasos canopos para guardar las vísceras de los difuntos

Tras visitar el museo, fuimos al famoso Mercado Khan Al Khalili, donde resulta que habíamos estado el día anterior pero no nos habíamos dado cuenta. Este mercado es un must en el recorrido por el Cairo Islámico. Es dónde está la tetería El Fishawi, donde ayer habíamos tomado un té con menta.

¿Sabes que el Mercado de Khan Al Khalili ha sido testigo de cómo muchos cariotas han comercializado sus mercancías desde que se construyera en el s.XIV?

Dicen que al principio las zonas del mercado estaban muy diferenciadas. En la actualidad yo sólo distinguí algunas zonas como el distrito del oro, el de las especias y el del cobre, en el resto hay un poco de todo.

Me hubiera encantado llevarme dos o tres farolillos de cobre y otras tantas preciosidades, pero dado el diminuto tamaño de mi maleta me conformé con comprar alguna cosilla en una de las tiendas más baratas de todo el mercado y donde no hay que regatear. No es que fuera mi sitio preferido pero me pareció cómodo y ya veníamos con resaca de tanto regateo en el sur del país. Por si te interesa, la tienda es conocida como “El Jordi”. Al parecer se llama así porque una española, si no recuerdo mal catalana (tiene sentido por el nombre) le ayudó a empujar hacia arriba el negocio, basándose en el concepto del “no regateo”.

Confieso que a mí me gusta regatear, le cogí el gusto cuando viví en Túnez, pero lo cierto es que puede llegar a cansar. Así que si quieres reservar energía para otras cosas, este es tu sitio. Eso sí, aquí no encontrarás ni tesoros únicos, ni cosas de calidad, sino más bien souvenirs que para regalar te harán la función.

De compras por el Mercado de Al Khalil
Lo que tengo en mis manos son dos ricos falafel, cortesía de Tarek, que tomamos como tentempié antes de ir a comer.

Tienda el Jordi en el Mercado de Al Khalil

Yo prácticamente hice todas mis compras entre Luxor y Asuán, incluidas las especias. En El Cairo aproveché para comprar algún recuerdito para mi familia y alguna figurita que me hizo gracia para decorar en casa.

El siguiente punto que visitamos es la Mezquita de alabastro ubicada en la Ciudadela de Saladino.

¿Recordáis que os hablé sobre un trueque de uno de los dos obeliscos a la entrada de Luxor por un reloj que nunca funcionó? Pues aquí es donde lo vimos y efectivamente ¡no estaba funcionando!

Este reloj se ubica a la entrada de la mezquita dónde o bien te descalzas o compras unas calzas que puedes usar para no quitarte los zapatos. Esta mezquita es, al parecer, una copia de la Mezquita Azul de Estambul, en Turquía. En cualquier caso, el lugar es muy especial y las vistas desde el exterior, en lo alto de la ciudadela, son inmejorables y si el día está despejado se ven las pirámides de Guiza.

El día que fuimos nosotros más que verse, se intuían, pero aún así es un punto privilegiado que merece la pena visitar.

Mezquita de alabastro

Vista de la ciudad desde la ciudadela de Saladino.

El siguiente punto de la ruta es el Barrio Copto. A ver cómo explico lo que sentí… Me pareció estar en otra ciudad aun siendo consciente de que no me había movido del sitio. Abunda la tranquilidad, no hay ruido, el tráfico es escaso,… es la antítesis a todo lo visto hasta ahora.

La mayoría de los cristianos egipcios se conocen como coptos. Son una minoría y en ellos están las dos caras de la moneda. Por un lado, los coptos han estado siempre en la élite de Egipto, ocupando muchos cargos burocráticos e incluso puestos clave en el gobierno. Al parecer, se les considera una minoría poderosa económicamente. Sin embargo, al otro lado se encuentran los que están en la base, los basureros de El Cairo conocidos como zabbalin. Esto daría para un post entero, al igual que la Ciudad de los Muertos. En cualquier caso, si los coptos en  El Cairo eran pocos, tras las agitaciones durante la primera árabe muchos de ellos emigraron y disminuyó más la comunidad.

No pasamos mucho rato en este barrio aunque el poco rato que estuvimos fue intenso. Visitamos la Iglesia de San Sergio, al parecer hogar de la Sagrada Familia ya que ahí fue donde se refugiaron en su huida del Rey Herodes durante los primeros cinco años de vida de Jesús. Sobre la cripta donde vivieron se construyó la iglesia que siglos después constituye lugar de culto y punto obligado para muchos turistas.

Si hay pocos cristianos en El Cairo, menos judíos hay incluso. Aún así, a pocos metros de la Iglesia de San Sergio se halla la Sinagoga Ben Ezra, lugar en el que, al parecer, se guarda la cestilla en la que Moisés fue depositado a orillas del Nilo.

Hay más puntos para visitar en el Barrio Copto, en cualquier caso nosotros pusimos punto y final con estas dos visitas para comer a bordo de un bonito barco llamado Al Saraya que estaba decorado de navidad al más puro estilo kitsch. La comida no fue ninguna maravilla pero sus postres a base de dulces típicos de la ciudad eran una delicia y las vistas también merecieron la pena. Ese fue nuestro último contacto con un río que tanto nos ha dado.

Tras la comida, tocaba regresar al hotel para preparar maletas ya que al día siguiente nuestro avión salía a horas intempestivas.

Aún así, una vez descansamos un poco en la habitación, decidimos poner el broche de oro al viaje acompañados de 4 aventureros más de la Familia Guay.

No podíamos haber escogido un mejor final para uno de los viajes más especiales de nuestra vida y este consistió en una última visita a las pirámides. No es aconsejable ir sólo de noche, pero lo cierto es que nuestro hotel estaba “cerca” de las pirámides e íbamos un grupo de 6.

Todos los días al anochecer (el horario varía según la época del año) tiene lugar un espectáculo de luz y sonido en la meseta de Guiza. La duración es de 1 hora. La proyección es en inglés pero a la entrada te dan audioguías en el idioma que desees. Nos costó 20 euros por persona (barato no es) pero lo disfrutamos muchísimo.

Visita nocturna Guiza

La Gran Esfinge es la narradora de la historia. Sobre ella y sobre el conjunto formado por las archiconocidas pirámides de Keops, Kefren y Micerinos se proyectan imágenes muy coloridas que hacen un repaso por la historia del lugar. La música es una pasada y consigue que te sumerjas de lleno en la época de los grandes faraones del Antiguo Egipto.

Hay una forma de no pagar y verlo aunque desde luego no tiene nada que ver la calidad. Y esto consiste en hacer lo que hicimos nosotros después de ver la proyección. Este truquillo consiste en ir a uno de los hoteles que tienen bar con terraza y que dan a las pirámides. Yo me tomé un capuchino, ya que hacía fresco, y disfruté de una segunda ronda de proyección sobre uno de los lugares más increíbles que han visto mis ojos.

Por si te sirve y así no te vuelves loco, la terraza que escogimos se llamaba Aromatherapy. No era gran cosa pero las vistas eran inmejorables.

Y aquí llega desvelar el por qué este viaje que de por sí ya era increíble lo fue más aún. La historia demuestra que las tierras que bañan el río Nilo son fértiles, que creaba vida a su paso y va a ser que sí, que así era, porque Javi y yo nos trajimos de allí el más bonito de los regalos: un bebé que si todo va bien nacerá en septiembre, casi un año después de haber estado allí.

Espero que disfrutéis de nuestra historia y aventuras y sobre todo que encontréis este post útil para preparar vuestro viaje a este fascinante país.

اراك قريبا

(¡Hasta pronto!)

* * * * *

Fotos:

@byjpa: Javi (1/2 Sección viajes)

@applenelken: Laura (2/2 Sección viajes)

* * * * *

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6 Comentarios Agrega el tuyo

  1. Vicente J dice:

    Me encanta esa forma fresca y dinámica de introducirnos en el viaje. Llegas a sentirte uno más de la expedición. Las fotos están a la altura de la narración. Fabulosas.

    Le gusta a 1 persona

    1. Apple Nelken dice:

      Muchas gracias Vicente! Viajar es maravilloso, recordarlo aún más y compartirlo me llena de vida así que gracias por el feedback!

      Me gusta

  2. Pilar dice:

    Gracias por compartir este viaje, lo cuentas con tanta magia que haces qie viajemos contigo.
    Y felicidades por vuestro bebe, recordaréis este viaje toda la vida.
    Un abrazo

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    1. Apple Nelken dice:

      Muchas gracias a ti Pilar por vivir con nosotros nuestra aventura.
      Sin duda, nuestro bebé es el mejor de los regalos que Egipto nos ha podido dar 🙂

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  3. Vanesa dice:

    Me has puesto la miel en los labios. A pesar de la situación espero podamos volver a viajar pronto y disfrutar de estas maravillas. Me lo apunto todo. Que precioso regalo os habéis traído 😍😍😍😍👏

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    1. Apple Nelken dice:

      Me alegro de habértela puesto porque tienes que vivir ese país! Pronto todo esto habrá sido un mal sueño y a los viajeros empedernidos no habrá quién nos pare!

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